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Quesos y vinos

Como combinarlos sin cometer errores

Los vinos y los quesos en sus distintas variedades se pueden combinar para disfrutar al máximo las características de unos y otros. Aquí te contaremos como hacerlo sin cometer errores y lograr buenos maridajes en tu mesa y agasajar a tu familia y amigos.

Hay muchísimas combinaciones. La mayoría de las que veremos aquí serán las más habituales, con los quesos más conocidos y con vinos que podrás conseguir sin dificultad en los supermercados o queserías donde sea que vivas.

Temperatura: Este es un detalle muy importante. La temperatura a la que se sirven los vinos y los quesos es uno de los detalles fundamentales. Los vinos blancos se deberían servir a 7º y los vinos tintos a unos 15º o 16º. Los quesos que se conservan en heladera en cambio se deben servir a 16 o 18º, por lo que deberían sacarse del frío un tiempo antes para alcanzar la temperatura correcta. Los quesos de maduración en cambio se sirven a temperatura ambiente o un poco menos, siendo lo ideal a unos 20º.

Quesos de corteza enmohecida: Son quesos que tienen su intensidad y carácter. Los principales y más conocidos son los brie y cammembert.

Cuando son más frescos y con menos tiempo de maduración son más suaves y a medida que maduran van logrando sabores más complejos, más intensos. Los vinos ideales para combinar con estos quesos son vinos frescos, jóvenes, frutales, con tonos dulces, como los vinos Chenin Blanc, Torrontes argentino, Chardonnay y aún champagne. De los vinos españoles, gallegos para más exactitud, estos quesos van muy bien con un vino de Albariño que es un vino blanco bien alcohólico, frutal, con acidez y que combina muy bien con la corteza salada del brie y del cammembert. Pero no todo es blanco con estos quesos, también podés combinarlos exitosamente con un vino tinto como un Pinot Noir por ejemplo.

Quesos duros: Son los típicos quesos Reggianito, Sardo, Parmesano y Provolone, Pepato, etc. todos italianos. Si bien no es lo más frecuente, estos quesos también se pueden madurar durante mucho tiempo al igual que los vinos. En esos largos períodos pierden humedad y grasas, adquieren sabores y aromas más elaborados y complejos al igual que los vinos. También adquieren intensidad y picor y para maridarlos correctamente tendremos que hacerlo con vinos que le hagan frente en el paladar. Lo ideal son los vinos tintos, bien madurados y con añejamiento. Se puede optar también por regar levemente estos quesos con aceto balsámico, mojarlos con aceite de oliva y condimentarlos con un poco de pimienta.

Quesos de pasta semidura: Gouda, Fontina, Emmental, Gruyere. Son quesos suaves y amables pero que pueden manifestar cierto picor en el paladar. Conviene combinarlos con quesos tintos suaves, sin añejamiento en madera y con poco tanino. Si no respetamos esto puede pasar que opaquemos el sabor del queso o que potenciemos el suave picor que pueden tener y se vuelvan incómodos en el paladar.

Quesos azules: El rey de estos quesos es el roquefort. Cuanto más maduración tienen, concentran aún mas la salinidad. Aquí los vinos con cierto dulzor o decididamente dulces son los que mejor combinan sin ninguna duda. Tintos o blancos.