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De vuelta

Infoxicados #7

Glicósidos de esteviol: ¿la stevia hace mal?

Segura no significa saludable. Y procesada no significa peligrosa.

Respuesta corta: no. Los glicósidos de esteviol autorizados —lo que realmente endulza los productos que dicen “stevia”— están evaluados como seguros dentro de una ingesta diaria admisible (IDA) de 0 a 4 mg por kilo de peso corporal por día, expresada como equivalentes de esteviol. Pero seguro no es sinónimo de saludable, y procesado no es sinónimo de peligroso. Son dos preguntas distintas y conviene no mezclarlas.

Publicamos un carrusel sobre stevia y se armó una discusión que vale la pena continuar. Algunas personas interpretaron que estábamos advirtiendo sobre un peligro. Otras preguntaron algo muy concreto: entonces, ¿qué conviene consumir? También aparecieron dudas sobre la microbiota, sobre el gusto por lo dulce, sobre las hojas secas y sobre reemplazar los edulcorantes por miel o dátiles.

Empecemos por hacernos cargo de algo. En la portada preguntamos “¿peligroso?”. Después de leer los comentarios creemos que la pregunta estaba mal formulada, y esta nota es el lugar para precisarla: procesado no significa peligroso, pero seguro tampoco significa saludable.

Y probablemente el problema de fondo empieza cuando intentamos responder todas esas preguntas con una sola palabra: stevia. Porque “stevia” puede nombrar una planta, unas hojas secas, una familia de sustancias con poder edulcorante o un producto industrial que contiene esas sustancias junto con otros ingredientes.

Antes de preguntar si algo es bueno o malo, necesitamos saber de qué estamos hablando.

Qué son los glicósidos de esteviol (y por qué no son lo mismo que la planta)

Stevia rebaudiana Bertoni es una planta. Sus hojas contienen distintos compuestos, entre ellos los llamados glicósidos de esteviol, responsables de gran parte de su sabor dulce. Los más conocidos son el esteviósido y el rebaudiósido A.

En un producto comercial esos compuestos se aíslan, se concentran y se purifican hasta obtener un ingrediente estandarizado. Por eso el sobrecito o las gotas no son simplemente hojas molidas.

Tres cosas distintas que solemos llamar igual
Qué es Cómo aparece
Planta / hoja Matriz vegetal compleja y variable Hoja fresca o seca, infusiones
Glicósidos de esteviol Ingrediente purificado y estandarizado Sobres, gotas, bebidas, yogures
Esteviol Metabolito que aparece durante la digestión No se consume: se genera en el cuerpo

Que un producto diga “stevia” en el frente no significa que venga directo de una hoja. Pero de ahí no se desprende que sea peor.

Por qué en la etiqueta dice INS 960

Si das vuelta el envase, es probable que en la lista de ingredientes no encuentres la palabra “stevia” sino glicósidos de esteviol, o directamente el código INS 960.

Ese número es el identificador internacional del aditivo. No es un dato oculto ni un sinónimo de “químico raro”: es la forma técnica de nombrar el ingrediente que endulza.

El frente de un envase comunica. El rótulo informa.

No todos los glicósidos de esteviol se obtienen igual

En Argentina la normativa distingue distintas formas de obtenerlos:

  1. Extraídos de hojas. Se obtienen directamente de las hojas de stevia.
  2. Producidos por fermentación. Se generan mediante procesos fermentativos.
  3. Modificados con enzimas. Las enzimas transforman los compuestos para obtener otros derivados.
  4. Glucosilados. Se les añade glucosa para modificar su estructura.

Son rutas de producción diferentes que llegan a ingredientes con especificaciones definidas. La pregunta que sigue —y que apareció mucho en los comentarios— es si eso los vuelve más riesgosos.

¿Más procesado significa menos seguro?

No. El grado de procesamiento nos dice cómo fue producido un ingrediente. No determina por sí solo su toxicidad.

Para evaluar seguridad alimentaria hacen falta otras preguntas:

  • ¿Qué sustancia es exactamente?
  • ¿Qué pureza tiene?
  • ¿Qué contaminantes pueden aparecer?
  • ¿Cuánto se consume habitualmente?
  • ¿Cómo se metaboliza?
  • ¿Qué muestran los estudios toxicológicos?

Una hoja es una matriz vegetal compleja y variable. Un glicósido purificado es un ingrediente mucho más definido. Ninguna de esas características alcanza, por sí sola, para declarar a uno “bueno” y al otro “malo”.

Esta distinción importa porque en alimentos solemos convertir una descripción del proceso en un juicio sanitario: natural = bueno, industrial = malo. La toxicología no funciona así.

¿Los glicósidos de esteviol son seguros? Qué dice la IDA

Dentro de las condiciones de uso y de las ingestas evaluadas, la evidencia disponible sostiene que sí.

JECFA, el comité científico conjunto de FAO y OMS que evalúa aditivos alimentarios, estableció para los glicósidos de esteviol una ingesta diaria admisible (IDA) de 0 a 4 mg por kg de peso corporal por día, expresada como equivalentes de esteviol, y la confirmó en sus revisiones posteriores, incluidas las que evaluaron los glicósidos obtenidos por fermentación y por vía enzimática.

Qué significa realmente una IDA de 0–4 mg/kg

La IDA no es una dosis recomendada. Tampoco es un umbral donde 4,0 mg/kg es inocuo y 4,1 mg/kg produce daño.

Es una herramienta toxicológica: representa una cantidad que puede ingerirse todos los días, durante toda la vida, sin un riesgo apreciable para la salud, y se construye a partir de estudios en animales aplicando márgenes de seguridad.

Para una persona de 70 kg eso equivale a unos 280 mg de equivalentes de esteviol por día. Las estimaciones de exposición real muestran que la mayoría de los grupos de población se mantiene por debajo de la IDA; el grupo que más se acerca es el de niños pequeños con consumos altos, y aun así los cálculos usados son deliberadamente conservadores.

Por eso la frase del carrusel sigue siendo correcta: la evidencia disponible no indica riesgo dentro de la IDA establecida.

“Pero la OMS recomienda no consumir edulcorantes”

No exactamente, y acá está el nudo de casi toda la confusión.

En mayo de 2023 la OMS publicó una directriz que desaconseja usar edulcorantes sin azúcar como estrategia para controlar el peso corporal o reducir el riesgo de enfermedades no transmisibles. La recomendación incluye a la stevia y sus derivados.

Tres precisiones que casi nunca se citan:

  • Es una recomendación condicional, basada en evidencia de certeza baja en general.
  • No se aplica a personas con diabetes preexistente.
  • No es una evaluación toxicológica de la seguridad de cada edulcorante y no reemplaza los límites establecidos por JECFA.

No hay contradicción entre ambos organismos. JECFA pregunta qué cantidad puede consumirse de manera segura. La guía nutricional de la OMS pregunta si usar edulcorantes es una buena estrategia de salud pública para controlar el peso y prevenir enfermedades a largo plazo.

Por eso podemos decir las dos cosas al mismo tiempo: los glicósidos de esteviol autorizados se consideran seguros dentro de la IDA, y eso no convierte a la stevia en un alimento medicinal, adelgazante ni necesario para comer saludablemente.

Seguro no significa saludable

Una sustancia puede estar evaluada como segura para usarse en alimentos y, aun así, no aportar ningún beneficio nutricional particular.

Son dos preguntas diferentes:

  1. ¿Puede consumirse sin representar un riesgo toxicológico a las dosis autorizadas?
  2. ¿Consumirla mejora mi alimentación o mi salud?

Que la respuesta a la primera sea “sí” no obliga a que la segunda también lo sea.

Seguro no significa: natural, medicinal, adelgazante, mejor para la glucemia, ni saludable por sí mismo.

¿La stevia afecta la microbiota intestinal?

Los glicósidos de esteviol llegan prácticamente intactos al colon. Allí intervienen las bacterias intestinales, que separan los azúcares unidos a la molécula y liberan esteviol. Ese metabolismo explica por qué el carrusel diferencia el glicósido que ingerimos del esteviol que aparece después como metabolito.

Pero que la microbiota participe en el metabolismo de una sustancia no significa que esa sustancia dañe la microbiota.

La evidencia humana en este punto todavía es más limitada que en otros aspectos de los edulcorantes. Los estudios disponibles no muestran grandes alteraciones de la microbiota con las cantidades evaluadas. Eso no permite afirmar que conocemos todos los efectos posibles a muy largo plazo, pero tampoco respalda la idea de que los glicósidos de esteviol “destruyen” la microbiota.

¿La stevia acostumbra el paladar a necesitar más dulce?

El argumento parece intuitivo: si una sustancia puede ser cientos de veces más dulce que el azúcar, ¿no debería subir nuestro “umbral” de dulzor?

Hay un problema. Intensidad edulcorante y adaptación de la preferencia sensorial no son la misma cosa. Los glicósidos de esteviol tienen un poder edulcorante muy superior al de la sacarosa, pero precisamente por eso se usan en cantidades muchísimo menores.

Que una molécula endulce mucho no demuestra que su consumo genere progresivamente una necesidad de alimentos más dulces. La evidencia humana disponible no permite sostener de manera sólida que consumir stevia eleve el umbral de dulzor.

Preferir acostumbrarse al café, al té o al yogur sin endulzar es una decisión perfectamente razonable. Pero eso es distinto de presentar como demostrado un mecanismo que la evidencia actual no confirma.

“Entonces compro las hojas secas y listo”

También es una opción. Pero estamos otra vez frente a productos distintos.

Una hoja seca conserva una matriz vegetal mucho más compleja y su composición es naturalmente más variable. Un glicósido purificado es un ingrediente estandarizado.

Elegir la hoja porque te gusta, porque cultivás stevia o porque preferís usarla en infusión es una elección válida. Pero decir que la hoja es más segura simplemente porque tuvo menos procesamiento requiere una evidencia que no tenemos.

Naturalidad y seguridad no son sinónimos.

¿Miel, dátiles o chocolate 100 % en lugar de edulcorantes?

Depende de qué problema estemos intentando resolver.

  • Miel. Es un alimento, pero sus azúcares forman parte de los azúcares libres que conviene limitar. Sustituir azúcar por miel cambia sabor, aroma y composición, pero no convierte automáticamente una preparación dulce en una preparación baja en azúcares libres.
  • Dátil entero. Además de azúcares aporta la matriz propia de la fruta, con fibra y otros componentes. Tampoco es un endulzante sin calorías.
  • Chocolate 100 % cacao. Pertenece a otra categoría: aporta numerosos componentes del cacao y, justamente, no funciona como sustituto directo del sabor dulce.

Comparar “stevia versus miel versus dátiles” sin definir el objetivo genera más confusión que información.

Cómo elegir frente a la góndola

No hay una respuesta universal del tipo “comprá esto y nunca aquello”. Hay mejores preguntas:

  • ¿Quiero reducir azúcar? Un edulcorante intenso puede ser una herramienta tecnológica útil para hacerlo.
  • ¿Lo consumo porque creo que adelgaza o mejora mi metabolismo? La evidencia no permite atribuirle esas propiedades.
  • ¿Me gusta el sabor? Perfecto. El gusto también es una razón legítima para elegir o rechazar un alimento. El retrogusto de la stevia es un motivo válido para no usarla.
  • ¿Prefiero no usar edulcorantes? También es posible construir una alimentación saludable sin ellos.
  • ¿El envase dice “stevia”? Entonces hay una pregunta más: ¿qué dice la lista de ingredientes?

Antes de comprar, dá vuelta el envase

  • Si figura glicósidos de esteviol
  • Si aparece el código INS 960
  • Qué otros ingredientes hay
  • En qué orden aparecen

Una hoja verde en el frente del paquete cuenta una historia. La lista de ingredientes te dice qué estás comprando.

El verdadero dilema

El dilema no es “stevia natural o química industrial”. Tampoco es “stevia buena o stevia mala”.

La pregunta más útil es otra: ¿qué estoy consumiendo, para qué lo estoy usando y qué puede afirmar realmente la evidencia sobre ese producto?

Los glicósidos de esteviol autorizados tienen una evaluación de seguridad. Eso no los convierte en un alimento saludable por definición. Las hojas son naturales. Eso tampoco las vuelve superiores por definición.

Aprender a leer esa diferencia es mucho más útil que elegir un bando.


Preguntas frecuentes

¿La stevia hace mal?

Los glicósidos de esteviol autorizados están evaluados como seguros dentro de la IDA de 0 a 4 mg/kg de peso corporal por día, expresada como equivalentes de esteviol. La evidencia disponible no indica riesgo dentro de ese límite.

¿Qué son los glicósidos de esteviol?

Son los compuestos responsables del sabor dulce de las hojas de Stevia rebaudiana. En los productos comerciales se aíslan, concentran y purifican hasta obtener un ingrediente estandarizado, que en la etiqueta puede aparecer como “glicósidos de esteviol” o como INS 960.

¿Qué significa INS 960 en la etiqueta?

Es el código internacional que identifica a los glicósidos de esteviol como aditivo edulcorante. Es la forma técnica de nombrar el ingrediente que endulza el producto.

¿La stevia es lo mismo que la planta de stevia?

No. El sobrecito o las gotas no son hojas molidas: contienen glicósidos de esteviol purificados, muchas veces junto con otros ingredientes como antiaglutinantes o excipientes.

¿La OMS prohibió la stevia?

No. En 2023 la OMS desaconsejó usar edulcorantes sin azúcar como estrategia para controlar el peso o reducir el riesgo de enfermedades crónicas. Es una recomendación nutricional condicional, no una evaluación de seguridad, y no reemplaza los límites establecidos por JECFA.

¿La stevia afecta la microbiota intestinal?

Las bacterias del colon separan los azúcares del glicósido y liberan esteviol. Participar en ese metabolismo no equivale a dañar la microbiota: los estudios disponibles no muestran grandes alteraciones con las cantidades evaluadas, aunque la evidencia humana a muy largo plazo todavía es limitada.

¿Es mejor consumir las hojas secas de stevia?

No hay evidencia de que la hoja sea más segura por estar menos procesada. Es una matriz más compleja y variable; el glicósido purificado es un ingrediente más definido y estandarizado. Elegir la hoja es una preferencia legítima, no una ventaja sanitaria demostrada.


¿Te sirvió? Guardala, compartila y contanos en los comentarios qué otro ingrediente querés que analicemos en la próxima edición de Infoxicados.

 

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